El carrusel de imágenes, la fugacidad del texto, la risa interminable, en mula inquieta te han transformado. Embudado en tu boca, corre el torrente inagotable de pienso mortificante. Estas obras son como estancia vacía, dispuesta como lugar de industria. Nada, farsa, vanidad. ¿Qué te impide zafarte? El pienso entra dulcemente, cubriendo tupidamente la visión del matadero y del lugar en el que habitas. Pero el circo no habrá de durar largo tiempo. La putrefacción de la carne es irrenunciable. Bien lo sabes. Rebelándote ante la barbarie, date un entendimiento que restaure tu unión con lo semejante.