Ir al contenido principal

El ser circense

El carrusel de imágenes, 

la fugacidad del texto, 

la risa interminable, 

en mula inquieta 

te han transformado. 

Embudado en tu boca, 

corre el torrente inagotable 

de pienso mortificante. 


Estas obras son como

estancia vacía, 

dispuesta como lugar

de industria. 

Nada, 

farsa, 

vanidad.


¿Qué te impide zafarte?


El pienso entra dulcemente,

cubriendo tupidamente

la visión del matadero

y del lugar en el que habitas.


Pero el circo no habrá de durar largo tiempo.

La putrefacción de la carne es irrenunciable. 

Bien lo sabes.

Rebelándote ante la barbarie, 

date un entendimiento 

que restaure

tu unión con lo semejante.  


Comentarios